sábado, 23 de noviembre de 2013

Causas de los acúfenos



El acúfeno es un ruido interno, en general en uno de los oídos: bien una especie de latido, un campanilleo, un pitido constante, etc. El que no lo padece tiene dificultad para imaginarlo. El que lo padece… sabe que puede llegar a ser un infierno. Pertenezco al primer grupo, así que he investigado sobre ello, pero no puedo ponerme al 100% en el lugar de alguien que lo esté viviendo. He prestado mucha atención a las personas que me hablan de este problema y lo que observo es que, en su mayoría, buscan una solución, pero aún no han delimitado bien qué lo produce.
Las causas pueden ser muchas y variadas, y no siempre es sencillo localizarlas. Hay tres grandes líneas: la primera, es la relacionada con un problema infeccioso o alérgico, que produzca o haya producido mucosidad y/o pus. En algunos casos el acúfeno es consecuencia de una infección no reciente que haya dejado algún tipo de residuo; o de la presencia crónica de bacterias en ojos, nariz o boca. Atención a las bacterias: no son tan poca cosa como parece, aunque sus síntomas puedan parecer menores, y son muy difíciles de eliminar del todo. 
Otra posibilidad es que tenga relación con intolerancias a los lácteos, trigo u otros alimentos. Al igual que en el tratamiento de los problemas respiratorios, hay casos de mejoría de acúfenos en pacientes que dejan de tomar derivados del trigo y de los lácteos. 
La presencia de bacterias da síntomas (residuos, sangrado, olores, etc.) y se pueden detectar con un cultivo. Las alergias e intolerancias se comprueban con test específicos.
La segunda línea abarca lo relacionado con los huesos, tanto cercanos, es decir maxilofaciales, como «lejanos», es decir, las vértebras, y no solo cervicales, sino de cualquier parte de la columna. Si la mandíbula no cierra bien, puede, con el tiempo, convertirse en la causa de un acúfeno. Si las cervicales nos dan problemas, también. Si hay algún tipo de desequilibrio o desviación de la columna vertebral… puede llegar a afectar al cráneo, y, en consecuencia, a los oídos. Si se detecta que el acúfeno está provocado por un problema relacionado con la columna vertebral, es probable que sea necesaria rehabilitación muscular y ejercicio regular de esa parte. Incluso problemas dentales pueden ser el origen.
La tercera línea está relacionada con patologías o deterioros cardíacos o cardiovasculares, tanto menores —como pequeños problemas de circulación debidos a la edad— como graves. Si el acúfeno es pulsatil (una especie de latido) probablemente su origen tendrá que ver con este grupo.
Por último, existe la posibilidad de que la causa sea psicológica o psíquica y aquí también las posibilidades son muchas, desde algo sencillo, como el estrés, a que se escuchen ruidos como quien escucha voces.

Es de sentido común que los tratamientos serán muy distintos según sea una infección o una patología cardíaca, o si hay una contractura a nivel cervical o dorsal. Y, en mi humilde opinión, no se puede poner remedio hasta que uno, por lo menos, empieza a descartar. La natación, por ejemplo, es magnífica para mejorar el estado de nuestra columna vertebral… pero si uno tiene una otitis… quizá sea mejor esperar. Por desgracia puede llevarnos un tiempo localizar la causa del acúfeno y una batería de pruebas… Entiendo que produzca pereza… pero no todos los acúfenos son pasajeros (¡algunos sí!) y si no se localiza el origen, este síntoma irá a más.

Por último, los ruidos intensos son muy perjudiciales para el oído y la exposición a la contaminación acústica a cualquier edad compromete la salud de nuestros oídos: una recomendación difícil de seguir en un país como el nuestro donde el silencio no es que sea un lujo… es que empieza a ser una quimera. La mayoría de los medicamentos perjudica a la audición, y muy especialmente la aspirina (véase la lista de medicamentos ototóxicos en http://www.acufenos.org/docs/ototoxicos.pdf). Y el cuidado del corazón —evitando las grasas, el alcohol y el tabaco, además de haciendo ejercicio y reduciendo el estrés— es una apuesta segura en general y también para el oído.

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