Los talleres de construcción Montano (Fabricantes de pianos y armonium), situados en la Plazuela de San Martín y posteriormente en la Calle San Bernardino, estuvieron activos entre 1838 y 1933. Pronto adquirieron mucha popularidad como fabricantes de pianos cuadrados (square piano) y verticales.
Montano fue nombrado «Constructor de la Real Casa», lo que le convirtió en el preferido de la aristocracia. Sus madreas eran de alta calidad y la mecánica muy precisa para su época. Con sus pianos Montano ganó medallas de exposociones nacionales e internacionales.




