Mientras aprendo y me adapto a la IA, juego a ponerla a prueba y a comprobar con qué facilidad se equivoca. Le doy la referencia de un artículo científico de música como si yo no lo conociera y no lo hubiera leído (y de hecho, escrito). Se la doy con precisión, en formato APA, y le pido que me dé el contenido de ese artículo. Es una petición sencilla y habitual en el mundo académico: cualquier profesor, investigador y, por supuesto, estudiante, podría hacerla varias veces por semana.
la IA responde con autoridad, dando explicaciones bien estructuradas. Sería posible que el profesor o estudiante, si ignoraran el artículo y fueran con prisa, dieran por buenas estas respuestas y hagan uso de ellas en el marco docente o en una tarea académica.
Pues bien, en este caso concreto, más del 95% de todo lo que responde la IA es erróneo.


