Mientras aprendo y me adapto a la IA, juego a ponerla a prueba y a comprobar con qué facilidad se equivoca. Le doy la referencia de un artículo científico de música como si yo no lo conociera y no lo hubiera leído (y de hecho, escrito). La referencia se la doy con precisión, en formato APA, y le pido que me dé el contenido de este artículo. Por tanto, es una petición sencilla y habitual en el mundo académico: cualquier profesor, investigador y, por supuesto, estudiante, podría hacer esta petición varias veces por semana.
la IA responde con autoridad, dando explicaciones bien estructuradas. Sería posible que el profesor o estudiante, que ignoran el artículo, dieran por buenas estas respuestas y hagan uso de ellas en el marco docente o de una tarea o trabajo académico. Pues bien, todo el material que aporta, en este caso concreto, la IA es falso.


