Correspondencia Saint-Saëns - Fauré

No sé cuánto tardará la Inteligencia Artificial en sustituir a los profesores de instrumento, canto y composición, o si nos llevará hacia un mundo donde nadie quiera tomarse la molestia de estudiar durante décadas para tocar el piano o componer una gran sonata. Pero, mientras sigamos vivos quienes hemos conocido el lujo de ser discípulos o maestros, defenderemos que ningún robot —por perfeccionado o útil que sea— puede sustituir a un buen profesor.

De eso trata, entre otras cuestiones, la Correspondencia entre Saint-Saëns y Gabriel Fauré. Maestro y alumno se conocieron en la Escuela de Música Clásica y Religiosa cuando el primero tenía 26 años y el segundo 16, manteniendo una amistad de por vida.

La edición de Jean-Michel Nectoux (Sociedad Francesa de Musicología y Ediciones Klincksieck) cumple a la perfección con la tarea de recopilar y anotar estas cartas. Al tratarse de la tercera edición, corrige errores previos e incorpora una nueva carta de Fauré, convirtiéndose en un documento esencial para los amantes de la música del siglo XIX.

En estas páginas intercambian detalles sobre partituras y la vida musical parisina. Saint-Saëns ofrece consejos directos y un apoyo profesional constante a un Fauré siempre humilde. Es especialmente revelador su intercambio sobre la Sociedad Nacional de Música.

Las confidencias entre ambos muestran un modelo de magisterio que trasciende lo musical: una generosidad que incluía compartir contactos e introducir al alumno en los circuitos de élite. El puesto de organista en Notre-Dame-de-Clignancourt o el acceso al influyente salón de Pauline Viardot son solo algunas de las consecuencias de este vínculo. Sin desperdicio alguno, estas cartas documentan obras, puestos y decepciones, alzándose como un testimonio imprescindible de una era irrepetible.