lunes, 9 de septiembre de 2013

¿Mecánica y música?



Entre las joyas conservadas en la Biblioteca Nacional de Madrid hay dos códices del siglo XV (el 8937 y el 8936) que llegaron a España procedentes de Italia durante el reinado de Felipe II. Fueron conservados en la Biblioteca del Monasterio del Escorial y luego pasaron a la BNE, donde estuvieron extraviados…150 años. El Mss. 8937 es un Tratado de estática y mecánica; el Mss. 8936 un Tratado de fortificación, estática y geometría.
            Mi obsesión por la BNE no llega hasta el punto de leerme los tratados de mecánica del Renacimiento (aunque no lo descarto…). Aquí hay música, por supuesto, nociones de acústica y organología. Y algo más: el autor. Genial, versátil y complicado. Por el que soy capaz de hacer el esfuerzo de leer estos folios en italiano y escritos del revés. Son dos manuscritos de Leonardo da Vinci.
            Según el índice de la digitalización de estos manuscritos por la BNE, los folios dedicados a la música en el Códice I son: 0v-1r, 11v-112r, 159v-160r, 179v-180r, 186v-187r y en el Códice II: 46v-47r, 54v-55r, 66v-67r y 75v-76r. Aún no he podido comprobarlo en persona, prometo hacerlo. Ya circula en internet la imagen del timbal con sistema mecánico que dibujó en el folio 160r del Mss. I, y diversos constructores de instrumentos han seguido sus planos e indicaciones para fabricar el órgano de violas (un instrumento de teclado capaz de reproducir el sonido de un conjunto de cuerda) y el órgano de papel…
Estos folios no podrán analizarse si no es a la luz de otros muchos manuscritos, como el Codex Arundel 26, otro tratado de mecánica conservado en la British Library, o el Tratado de Pintura. No hay que olvidar que Leonardo consideraba todos los temas a la vez, algo que a nosotros puede resultarnos caótico, pero que no lo es: no solo refleja la más pura concepción del Quadrivium sino la combinación de su curiosidad e inteligencia, una mente que pasa de una disciplina a otra porque es capaz de relacionarlas todas. Por eso, su definición del músico —como aquel que es capaz de representar lo invisible—, aparece al mencionar la pintura y la poesía.
Queda pendiente y prometido un texto sobre el análisis de estos códices, y, mientras tanto, os invito a verlos, ya que están digitalizados y son un diamante para los ingenieros y dignos de estudio para los músicos: http://leonardo.bne.es/index.html.

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