domingo, 21 de julio de 2013

Recuperar el nivel pianístico - 1


Cuando se ha dedicado muchos años al estudio del piano, bien como profesional, bien como aficionado, uno lamenta haber perdido el nivel que tenía. Muchas personas me han preguntado qué habría que hacer para retomar el piano y, por ello, empiezo una serie de posts sobre «cómo recuperar el piano perdido», es decir, cómo volver a retomar el estudio del piano y cómo ir recuperando el nivel que uno tenía… incluso cómo aumentarlo.
            Creo que hay que avanzar en diversos frentes al mismo tiempo, y eso iré explicando. En primer lugar, creo que hay que pensar cómo se siente uno capaz de retomar el estudio, qué tiempo podremos dedicar no solo por las obligaciones que cada uno tenga, sino cuánto tiempo resistirá estudiando. Para ello, creo que lo más importante es elegir un programa que apetezca y que no «asuste», que no sea demasiado complicado, inabordable.
Tal vez es esencial escoger obras que puedan aportarte algo a nivel emocional y que no sean simples piezas para recuperar el nivel o el gusto por el estudio. ¿Qué te apetece tocar? ¿Con qué te sentirás a gusto cuando estudies media hora al día, o dos horas…? Es posible elegir una única obra, pero la idea de trabajar diferentes piezas y estilos siempre ha tenido una gran lógica: los problemas pianísticos se multiplican y, con ellos, las posibilidades de expresividad. Pero, a diferencia de cuando uno prepara un examen o está en el circuito profesional o aficionado, el programa no tiene por qué seguir la regla de los tres estilos (clásico, romántico, moderno). Puedes elegir uno o dos.
A esos tres pilares siempre se han añadido estudios y obras polifónicas, porque en los unos y las otras se adquiere una indiscutible destreza. Sin embargo, no estoy segura de que si se intenta recuperar el gusto por pasar tiempo al piano con estudios, sean de Bertini o Chopin, de Czerny o Rachmaninof (según los niveles), no se incremente la sensación de pánico, de que uno no podrá con ello. Justamente porque estas obras son especialmente exigentes a nivel técnico, en ellas notaremos mucho lo que hemos perdido. Yo las dejaría para una segunda tanda.

            Resumiendo: elegir entre una y tres obras, de nivel inferior al que uno tuvo en el último momento en que estudiaba regularmente. Elegirlas con el corazón. En un primer momento se trata de pasarlo bien, de recuperar ese amigo perdido, exigente pero fiel, que era y siempre será el piano.

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